¿Dignidad nacional?
¿Y eso se traga o va en supositorios?




La política española es tan decepcionante como el polvo de una ramera a la que le viene el menstruo y te embarra los cojones. Pero los españoles tienen los políticos que se merecen. Es así. No hay vuelta de hoja. Y si le das la vuelta a la hoja, dice lo mismo: que sois un rebaño de cabritos.

El partido "ganador" de las elecciones del 26J consiste en un gang de delincuentes dedicados a robar de las arcas públicas. ¡Y lo han votado 7.906.185 personas! Todas ellas están de acuerdo con la corrupción, con tal de salvar su estatus de privilegiados: unos, por ricos; otros por enchufados; otros por no perder sus suculentas pensiones... todos vendidos al dios Euro.

La "oposición socialista" es más de lo mismo, capaz de vender a su puta madre con tal de seguir subida al machito. Tras el paso de González por la Moncloa, con sus escándalos, su director general de la Benemérita en fuga; sus regalos de empresas milmillonarias a los amiguetes como Slim; su "Montesquieu ha muerto"; su GAL y sus puertas giratorias, Zapatero se cargó todo resto de socialismo en el PSOE y vendió la poca soberanía que nos quedaba al pactar con el PP el cambio constitucional del artículo 135, que nos entregó en cuerpo y alma a los acreedores de la banca española. Y, aún a pesar de todo ello, y de las greñas barriobajeras entre el bigardo Sánchez y la Pepona andaluza, logró que 5.424.709 españoles metieran su papeleta en la raja para votarles. Manda pinga.

Los "nuevos partidos" se han quitado los calzones y han mostrado sus huevos colganderos: Son una panda de jovenzuelos capaces de todo con tal de hacerse hueco en el medro funcionarial. No tienen ni puta idea de nada, pero tratan de fungir de sombras, siempre a la izquierda, de PP y PSOE. Ciudadanos es un partido tan de derechas como el PP, aunque laico. Ya es un punto. Se alza como paladín de la honestidad, pero huele a fachoso como a requesón le huele la polla a un lisiado. ¡Y logró que 3.123.769 de españoles lo votaran!

¿Y qué decir de Podemos? Pues que ya ha mostrado sus cartas de brisca de taberna. Se trata de neocomunistas de salón, de diseño transversalista (¿comunistas transversales?), de los que no han leído a Marx, excepto aquella frase que reza "estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros". Mejor que se les vote a ellos que al PSOE, pero van a tener que formarse aceleradamente para que no les sigan tomando el pelo desde el Ministerio del Interior, que el 26J les robó 700.000 votos y ni se han quitado las gomas de la coleta. Pablo Iglesias sigue con la pose de La Tuerca y de ahí no lo saca nadie. Sus 5.049.734 votos reconocidos, laminados por la Ley Electoral y por las mamadurrias del supernumerario del Opus Dei que lleva cilicio y la seguridad del Estado, sólo les han servido para quedarse como estaban. Pardillos. Pero pardillos con un proyecto ratonero: sustituir al PSOE, crear su propio movimiento sindical absorbiendo a CCOO y ser alternativa putocrática, sin otro banderín de enganche que "recuperar el estado del bienestar", es decir, la vuelta al ladrillo, la especulación y al medro de la casta política.

Hasta 1.659.520 votos han logrado los nacionalistas de todo pelaje y condición. Cada uno arrimando el ascua a su sardina y los Presupuestos a sus bolsillos. Todos robando a calzón quitado en sus respectivos feudos.

¿No hay esperanza para España? Bueno... los conformes con el sistema han sumado 24.161.083 votos... pero 10.435.955 españoles nos hemos quedado en casa, yo bebiendo como una esponja; 225.888 se han limpiado el culo con la papeleta y 178.521, más educados, han votado en blanco. Somos 10.840.364 los españoles que estamos esperando que algo cambie verdaderamente para ir a las urnas.

¿Que cambie qué, cojones?

Por ejemplo, que exista separación de poderes del Estado, empezando por que los miembros del Gobierno no sean además diputados. O que los diputados electos hayan de rendir cuentas ante sus votantes, y no ante el capo del partido y su ejecutiva. Que al presidente del Gobierno lo elija la gente, no los diputados a cambio de cargos; y se eviten así espectáculos de patio de Monipodio/prostíbulo como el que nos han ofrecido todos esos sacamantecas desde el diciembre pasado. Que la Ley Electoral no condene a las clases trabajadoras de las metrópolis a tener una minusválida representación respecto a las inmovilistas poblaciones de la España profunda. ¡Que estamos hasta los huevos de que el fachismo del Glorioso Movimiento siga ocupando el poder por el ridículo truco de afeitarse los bigotes y llevar en la solapa pines de colores!

Españoles, os lo digo claro: esto no es una democracia. Y por eso la casta derechuza se atreve a violar las urnas con pucherazos indecentes como el perpetrado por el PP, tecno-instrumentalizado por Indra el 26J, con la aquiescencia de Europa entera. ¡Hay que parar al comunismo! ¡Que no se asusten los mercados! ¡Por Dios y por la Patria!

¿Y qué más da que haya democracia o no?, os preguntaréis, porque sé que sois más descreídos que el que cagó en Turín y se limpió el ojete con la Síndone. Pues sí, sí que da:

Cuando no hay democracia, pasan cosas terribles. Sucede que las leyes son cadenas cada vez más pesadas para el pueblo. Sucede que la injusticia es ley. Sucede que la banca nos roba todos los días. Pasa que las obras cuestan el doble, que los delincuentes de las constructoras reciben indemnizaciones milmillonarias por detener proyectos fracasados, delirantes. Sucede que se admira a capos de la droga como si fueran empresarios modélicos. Sucede, en fin, que los españoles somos el hazmerreír del mundo entero, por nuestra pasividad ante lo injusto y nuestra sumisión al poder.

Los españoles lo toleran todo a ver si España se arregla, si empieza a "ir bien".

Pero España no va bien. El paro es descomunal; el empleo, precario; los sueldos, ridículos.  Los trabajadores son esclavos. Las trabajadoras saben que se ha restablecido el derecho de pernada de los jefes y encargados, y van con el chocho en pompa, como las gallinas*. La economía no se está recuperando más que para los capitalistas, los  especuladores y los ladrones. La educación de la juventud no presagia nada bueno: los jóvenes de menos de treinta son una manga de gilipollas, tatuados hasta parecer tapicerías, y hedonistas hasta el mongolismo, que andan por ahí cazando pokemones. Nuestros médicos formados huyen a escape por las fronteras, mientras miles de indocumentados con títulos falsos nos atienden en los ambulatorios.

La dignidad nacional, en fin, no existe. Porque tal dignidad colectiva nacional es suma de las dignidades personales de cada uno de sus ciudadanos. Y los españoles, ni tienen dignidad, ni saben sumar. Anda y que os den por culo a todos.

MALDITO HIJO DE PERRA


* La crisis frena las denuncias y oculta el acoso sexual del entorno laboral




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